miércoles 28 de septiembre de 2011

Empieza el curso

Esta semana han comenzado las clases en la universidad. Nuevo curso académico. Nuevo alumnado (aunque muchas caras conocidas de otros cursos). Nuevas asignaturas. Igual que la de los colegiales, mi mochila está cargada de ilusión y de esperanzas. Pasan los años de docencia pero no disminuyen las ganas de hacer bien mi trabajo (que es mucho más que un trabajo) y conseguir lo mejor de cada una de las personas que tengo delante en clase. Qué suerte tenemos quienes podemos dedicarnos a esto.

1 comentarios.:

Amaya dijo...

Somos unos privilegiados,aunque cada final de curso nos quejemos mucho y sea necesario el período estival para recargar las baterías.
La docencia es uno de los "trabajos" más hermosos.Y aunque, a veces nos parezca ingrato y deseemos abandonar, tirar
la toalla, hay pequeños detalles y momentos que hacen que nos olvidemos de las insatisfacciones y nos creamos las personas más necesarias del mundo, las forjadoras de muchas y nuevas personalidades ,las creadoras del futuro. ¡Cuánto nos satisface sentirnos queridos por nuestros alumnos y saber que tomaron aquella decisión, quizás la más importante de sus vidas, gracias a nuestros consejos.
¡ Hoy mi compañero -también profesor- y yo, nos hemos encontrado en Londres(en Trafalgar Square) a un antiguo alumno que ahora estudia medicina. La alegría ha sido inmensa por ambas partes.Nuestro alumno, ahora un joven apuesto y responsable, acompañado por su novia, ha recordado episodios felices de su más tierna infancia. La felicidad se reflejaba en su rostro y en el nuestro, por haber hecho bien nuestro trabajo.
¡Cobramos poco, pero la recompensa ha sido inmensa!