sábado, 2 de julio de 2011
Mi máquina de escribir
Hace unos días escuché en las noticias que acaba de cerrar la última fábrica de máquinas de escribir del mundo. La informática se ha cargado a la mecánica. Se acaba una era. Durante muchos años mis dedos golpearon con mucha fuerza las teclas de muy diversas máquinas de escribir. Recibí clases de mecanografía de pequeño en la mítica academia de Domi. Después impartí yo las clases a mis compañeros de internado. Todavía conservo en mi casa la única máquina de escribir que tuvimos en la familia: una Olympia modelo Traveller de Luxe, que compartí con mis hermanos durante toda nuestra etapa escolar. Pura nostalgia.
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3 comentarios.:
Hace unas semanas yo también leí un artículo de Javier Marías sobre el cierre en Bombay de la última fábrica de máquinas de escribir.
Mis alumnos de 4º de ESO tuvieron que hacer un resumen de dicho artículo. Es increíble como cambia el tema para una u otra generación.
Ellos ni se imaginan lo importante que resultó para nuestra generación ( los que ahora estamos pasando los cuarenta)el uso de ese artilugio. Gracias a él, aprendimos a machacar sus teclas, y ahora somos capaces de utilizar el teclado del ordenador.
Pero para estas generaciones resulta incomprensible nuestra nostalgia. No se imaginan no poder borrar lo escrito...
Unas semanas más tarde, Pérez-Reverte aludía al mismo artículo y también mostraba gran nostalgia por sus primeras máquinas.
En fin, que ahora serán piezas de nuestro particular museo.
Me acabo de dar cuenta que el artículo al que hago referencia en mi entrada anterior no es de Javier Marías sino de Juan José Millás: "Un artilugio místico", creo que era el título.
Un artículo que añora este artefacto y que era algo místico para los redactores de los periódicos, los articulistas, escritores...
Hola termino de leer su comentario del artículo sobre el cierre de la última fábrica de máquinas de escribir, eso me remonta muchísimos años atrás donde como cualquiera creo en esa época 1976 aproximadamente, aprendíamos mecanografía. Conservo mi bendita máquina portátil Brother que mis papás me compraron, ahora es una reliquia que guardo con muchísimo cariño por lo que representa para mí y más ahora que ya no las van a fabricar más.
Saludos cordiales desde San José Costa Rica,
Nicole
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