lunes, 4 de abril de 2011

Un achuchón al gordo

Por la noche, en la puerta de un colegio, dos hombre adultos jóvenes se están despidiendo. No puedo evitar oír la última frase de la conversación que uno de los interlocutores le grita al otro a unos metros de distancia: "Dale un achuchón al gordo". Un buen ejemplo y un reto, por ejemplo, para una clase de español para extranjeros. El discurso oral, a diferencia del escrito, necesita la negociación de significados y se asienta en una situación comunicativa determinada y variable. Esta frase, la del achuchón, podría considerarse, recordando a Monterroso, una verdadera novela con final abierto. ¿Quién es el gordo? ¿Por qué el achuchón?