jueves, 6 de enero de 2011

Reyes sobre ruedas

Son más de las doce y media del mediodía. Una mañana tranquila y soleada. Me asomo al balcón de mi casa para ver si los peques se han animado a estrenar en el parque los regalos que les han traído los Reyes Magos. No hay muchos todavía. Un niño que aprende a llevar un perrito blanco; una niña con sus muñecos y su carrito. Y sobre todo, las dos ruedas: varias bicicletas que soportan sobre sus sillines a principantes que titubean llenos de ilusión ante la mirada vigilante de sus padres. Uno de ellos se cae. No hay tragedia. Es lo normal cuando estás empezando. De pronto, cruza el parque un anciano sobre su silla de ruedas empujada por su cuidadora. Es lo normal cuando estás terminando.

1 comentarios.:

Amaya dijo...

La verdad que todo en la vida parece "ir sobre ruedas" :desde nuestra más tierna infancia en nuestro cochecito o sillita de paseo, en nuestra etapa escolar con las bicis y los patines, en nuestra adolescencia nos sentimos más importante en nuestras motos; ya de adultos -cuando cumplimos los dieciocho- estrenamos nuestro primer coche y como bien dices, al final de nuestros días también vamos sobre ruedas pero estas ya pertenecen a una silla diferente de la que sirvió para pasearnos en nuestra primera andadura por la vida.
Hasta en el último momento de nuestra "vida" - ahora ya muerte- nos dan un últimpo paseíllo en el coche fúnebre. Y como siempre, todo "va sobre rueda".