Suelo disfrutar mucho leyendo a Vargas Llosa (especialmente, en los últimos tiempos, sus artículos de prensa), y hace un par de días volví a deleitarme con su última creación: el discurso que pronunció el pasado 7 de diciembre en la recepción del premio Nobel en Estocolmo. Lo tituló "Elogio de la lectura y la ficción". Es un texto muy personal y a la vez muy lúcido. En mi opinión, expresa verdades como puños con una destreza lingüística fuera de lo común. Dejo aquí una de sus perlas:
"Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor".
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