Como ya sabéis muchos de los que os asomáis por este blog, anteayer murió mi querido amigo Emilio Núñez Cabezas. Ayer fue el funeral y su entierro. Junto con el intenso dolor por la pérdida de una persona tan entrañable y tan valiosa, me queda la confianza de que está con Dios, descansando de su penosa y larga enfermedad, y desde allí ya está ayudando a su viuda Susana y a sus tres hijos pequeños a salir adelante. Emilio también era visitante de este blog, así que con su marcha he ganado un lector que se conecta desde un dominio privilegiado: el cielo.
15 comentarios.:
Fui alumna suya, recibo el boletín de la fundación y me llevé una grata sorpresa al ver que había hecho un cd de música pues desconocía esa faceta de él, busqué en google el título de éste y me salió este blog pero era una entrada antigua, pensé bueno pues ojearé la página de la fundación para informarme más y me quedé helada al ver la portada de la web. Jamás olvidaré que ha sido el único profesor que ha logrado que no cometiera faltas de ortografía con las tildes, aunque parezca tonto esperar a la facultad para ello, pero para mi que dedicara su tiempo
en que alguien escribiera con más calidad, dice mucho, sobre todo porque yo lo tenía que tener más que sabido :P.
Sus clases a pesar de ser de una materia que puede resultar aburrida, eran interesantes y sabía hacerlas divertidas.
Lo siento por los que se lo van a perder como profesor.
Emilio, esta alumna no se olvida de ti y ya sabes lo que dicen que la gente no muere si no se la olvida.
Yo también estoy segura de que Emilio
seguirá con nosotros desde el cielo.
Seguirá nuestros comentarios y seguro, que con su fino humor, hará los suyos y se sonreirá tímidamente como él hacía, con esa mueca risueña, jocosa y pillina para hacernos cómplices de sus bromas.
A mí me consuela -de su muerte- saber que ha dejado de sufrir, que se ha ido en paz, tranquilamente, sereno y con todas los deberes cumplidos, bien hechos: ha creado una hermosa familia, ha disfrutado con sus amigos y con su música; nos ha deleitado con ella, ha sido un gran profesional en su labor docente, ha escrito numerosos libros y artículos y así podría seguir contandoos muchas más cosas.
Pero sobre todo nos ha enseñado lo que es la fortaleza, la integridad para con sus principios y creencias,la humildad, la sencillez, la generosidad, el buen humor.
Yo tuve la suerte de compartir con él y con Susana muy buenos momentos y eso perdurará para siempre.
Seguramente que nos seguiremos reuniéndonos como cada año en mi casa o en casa de Raúl y sé que él nos seguirá acompañando desde el cielo.
Así que seguimos manteniendo a un extraordinario amigo y -como dice Raúl- hemos ganado un "bloguero" privilegiado.
He escrito varias frases y las he ido borrando. No me parece sufiente las palabras que escribo para transmitir mi pena por la muerte de Emilio, todo me parece muy ñoño y estoy segura que a él no le gustaría que estuviesemos tristes. Me siento feliz por haber compartido aunque solo sea un poco de tiempo con él y haber conocido a una gran persona, pendiente siempre de su familia y amigos. Siempre intentado hacer las cosas bien y llegar a inculcarte esa idea. Y eso lo consiguió, nos llegó a todos al corazón, en un segundo te enganchaba, era una persona transparente, sin segundas caras. Es una pena que personas como él se marchen tan pronto, supongo que el que dirige el cotarro por ahí arriba tiene su lado egoísta y se lo lleva antes de tiempo. Pero creo que nos dejó un buen legado aqui abajo y lo que tenemos que hacer es disfrutarlo y mimarlo como él lo hizo. Un beso donde quiera que te encuentres.
Yo no conocí a Emilio, pero he sabido de él a través de Valle y de los comentarios que has ido dejando Raúl. Lo siento por su familia y por todos sus amigos. Es admirable y muy conmovedor la forma en que expresáis vuestros sentimientos. Seguro que él desde dónde esté os está sonriendo. Como dice Raúl, seguirá a su familia y a sus amigos desde el cielo.
No tuve la oportunidad de conocer a Emilio pero me uno al dolor de todos vosotros por su pérdida.
He pasado por ese difícil momento de perder a un compañero-amigo de trabajo y puedo imaginar cómo os sentis.
Un abrazo para Raúl, Conchi y todo el equipo de la Fundación.
Soy un amigo de Emilio y hemos compartido mas de 25 años juntos; no sabeis el enorme placer que me da ver cuantas personas lo querian y admiraban. Esta faceta de gran profesor era desconocida para mi, aunque no me extraña nada, cuantas cosas sabias hacer bien, como ultimo legado nos has dejado este disco de melodias invisibles, que escucho a cada instante y que me hace sentir mas cerca de tí.
Cuanto te extraño y solo han pasado unos días. Nunca te diste importancia, con lo importante que fuiste,cuida de nosotros y guianos, ya que por fuerza el camino aprendiste.Perdona si alguna vez no estuve a la altura.
Emilio tu ya sabes que te quiero taco.
No tuve la fortuna de conocer a Emilio Núñez personalmente, sí a través de su bibliografía. Os leo y un pellizco sacude el corazón, tuvo que ser una gran persona -lo es...- y eso es lo que realmente nos queda. Estas sacudidas nos vuelven a decir que somos frágiles, que estamos de paso y da lo mismo la edad, que tenemos que querer mucho a las personas de nuestro entorno. Y lo realmente importante son esos detalles del día a día.
Hay que dar las gracias todas las mañanas cuando abrimos los ojos por la nueva oportunidad que se nos brinda. Y sí, desde el cielo seguro que os sonreirá.
Un abrazo muy fuerte. Virtu
En la fachada de una pared de la parte antigua de mi pueblo, Castro del Río, hay una frase en letras de bronce del profesor Carlos Castilla del Pino que dice: “Uno sobrevive solo como recuerdo en los demás. Cuando éstos desaparecen se ha desaparecido definitivamente. No hay inmortalidad, hay memoria”.
El día 2 de diciembre se fue el cuerpo de mi amigo Emilio. Sólo eso, su cuerpo. Él sigue vivo en mí. Y en el de todas las personas que tuvieron la suerte de conocerlo. Y en las que no.
Se ha hecho inmortal, a través de nuestra memoria, de su obra escrita y musical.
Tus “Melodías invisibles”, título que le diste a tu última obra musical, te visibilizan en cada una de las notas.
Gracias Emilio. Gracias por haberme hecho el honor de compartir momentos imborrables en nuestra vida. Gracias, AMIGO.
Yo también conocí a Emilio, a través de Raúl. Siempre tuve la impresión que es de las personas que mejoran el mundo. Con su vida y, ahora, con su muerte. Ha sido, para mi, una lección de que los cristianos son los que mejor saben vivir, y los que también muestran mas grandeza y humnidad a la hora de la muerte. Descanse en paz.
RECORDANDO A UN HOMBRE CABAL
A EMILIO ALEJANDRO NUÑEZ CABEZAS
Emilio cuando pienso en ti, mi memoria corre por la historia de tu vida hasta aquella barriada de Girón de tan entrañables recuerdos para nosotros. Y allí te veo como eras, un niño delgadito, rubio y callado.
No fuimos amigos en aquel tiempo por nuestra diferencia de edad, pero sí vivimos la cercanía y el encuentro diario de ser vecinos.
Volvimos a encontrarnos al cabo de mucho tiempo, en nuestra parroquia de siempre, San Patricio ; ya estabas finalizando tus estudios y eras novio de Susana . Más adelante comenzaste a hacer muchas cosas en tu vida, pero todas en silencio, enseñar, componer, escribir , investigar, fomentar la lectura, fundar tu familia y vivir la fe en tu comunidad parroquial . Eras un hombre inquieto, pero prudente, lógico y humilde, una combinación que escasea.
Muy pronto llegó a tu vida la gran prueba del sufrimiento, has tenido que descender cada día a la hondonada de la cruz, y vivir cada hora como un misterio doloroso. Y batirte en esa lucha en la que todo se nubla y se ennegrece, en la que todo se distancia y hasta Dios parece que enmudece. Duele, duele mucho ese tramo final de la existencia en el que todo se vuelve dolor y despedida. ¡Da miedo morir ¡
Pero morir se acaba, tu ahora sabes que es verdad aquello que nos dijo Martín Descalzo, aquel sacerdote que tanto sabía del sufrimiento:
Morir sólo es morir. Morir se acaba
Morir es una hoguera fugitiva
es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.
Al final has sido fuerte y has librado la batalla ayudado por esa dulce catequesis que Dios guarda para los que van a morir, una gracia que nadie más conoce, que les acerca a El y les descubre ese sentido salvífico del sufrimiento, que escapa al entendimiento humano.
Temías con un dolor inmenso dejar solos a Susana y a tus hijos, pero más fuerte y más grande que ese dolor ha sido la promesa que Dios te ha hecho, de que va a cuidarlos otro Padre.
Por eso pudiste tomar las manos que EL te ofrecía para pasar de esta vida a la eterna, y te has ido en paz.
Para acabar, Emilio, permíteme poner en tus labios estas palabras que Pedro Olalde
puso en los labios de su amigo, el jesuíta José María Mardones cuando se fue al Padre:
“Llevo conmigo los recuerdos todos. No lloréis. Solo os pido una palabra amable y una plegaria. Dejo la playa de la vida y me adentro en el ancho mar. Abandono la ciudad de
los vivos y me sumerjo en el Ser que sustenta mi vida.
Me han llamado por mi nombre, y dejo todo ,y me voy.
Adiós, hasta que la luz sin ocaso nos envuelva a todos en una gran fiesta de hermanos”.
Hasta siempre, Emilio.
JUAN MANUEL MARTINEZ SANCHEZ
He conocido a Emilio a través de mi hermano Raúl y le quiere tanto que ha me ha trasmitido ese cariño hacia él. Tantas historias he escuchado, tantas risas me ha contado, que me resulta dificil pensar que terminan aqui, me pone muy triste leer todos estos comentarios pero a la vez me alegra mucho y a Emilio debe alegrarle también que le recordemos tanto, que le recordemos escribiendo sobre lo que sentimos hacia él.
Me gustaría desde aqui dedicar unas palabras a Susana y decirle que me parece todo un ejemplo de serenidad y fortaleza en un momento tan triste para ella. Que suerte ser un pilar tan fuerte al que tus hijos puedan agarrarse.
Emilio estará orgulloso de su familia y amigos en el cielo, seguro.
Paloma.
Te has ido querido Emilio y aún suenan en mis oídos tu voz y tus palabras. Yo cerré tus ojos cuando te ibas de esta vida hacia la eterna, al encuentro del Padre, cuando volabas hacia la Luz.
No era mi intención escribirte en este foro donde tantas personas hablan sobre ti, la fuerza que impregna estar en comunión con ellas y contigo es lo que me alienta.
El dolor de tu pérdida física es profundo y hacerme a la idea llevará su tiempo. El pensamiento se me detiene en el recuerdo de tu última noche de esta vida en la que permanecí a tu lado. Cuanta paz en tu dolor físico, cuanta serenidad, que silencios tan elocuentes, que miradas de complicidad conmigo, que discernimiento y que grandeza la tuya. Gracias por la oportunidad que me has brindado de compartir contigo tus últimas horas, porque ello me permite sentirte, si cabe, aún mucho más cerca, que afortunada soy y qué privilegio el mío considerarte como uno de los hijos que nunca tuve.
Grabados quedan nuestros largos y profundos diálogos de los últimos tiempos, grabada queda en mi memoria tu fuerza y tu curiosidad, tu comprensión, tu luz y tu maravillosa fe inalterable.
Me pregunto, quien y cómo me corregirán ahora el pequeño baile de mis tildes y de mis comas, digo pequeño, porque ya te habías encargado tú de que lo fuera. Anda Emilio, mira este texto desde arriba, porque yo sé que estás vivo en el cielo como también sigues vivo en mi corazón.
TITA
Raúl, soy Ana Cabello, fui alumna tuya en un curso de escritura que tú impartiste, no sé si te acordarás de mi. Quería mandarte un abrazo muy grande a ti y a Susana, que me dio clase en el doctorado del departamento, y a quien admiro -desde mis primeros años en la facultad- por su saber, por su fuerza y por su humanidad, y por ser una mujer tan luchadora. A Emilio no lo conocí personalmente, pero tengo constancia de su bondad infinita. De corazón, lo siento en el alma, toda mi fuerza para ti y para Susana. Os quiero dedicar estas palabras de Altolaguirre que me encontré una vez y me sirvieron de mucho en la perdida de un ser querido: "Después de la muerte el alma no se siente desnuda. El alma se viste con su memoria y nada de lo vivido por ella queda oculto... Nadie muere mientras viva en nuestro recuerdo". Gracias por mantener vivo su recuerdo. Un abrazo muy, muy fuerte para ti y para Susana.
Cada uno tenémos estamos escritos en el libro de la Vida, y ahí mismo, Dios tiene escrito el día en que nacemos y en el que no morimos, sino que vamos al Padre, a esa vida eterna junto a Él.
Por mucho que nos empeñemos en hacer con nuestra vida lo que queramos, al final manda el que manda... y da rabia que personas tan auténticas tengan que irse (a nuestro juicio) tan pronto, pero también es una manera de ver lo que puede llegar a hacer Dios en una persona.
Fue un testimonio allá donde llegó, con su bien estar tan humilde, sin hacer ruido, y se fue igual, en silencio y en paz.
Ahora le queda mucho a Susana y a los niños, cada mañana al ir a trabajar veo a dos de sus hijos y se me parte el alma, porque sé lo que es vivir sin un padre, pero tambien sé que ahora más que nunca, estarán bien cuidados.
Un saludo.
Hola a todos los que visitan este blog. Creo que es un poco tarde pero creo que vale la pena hacer el comentario acerca del fallecimiento del profesor Emilio Nuñez. Yo fui alumna de su esposa, la profesora Susana Guerrero, en lengua española en Filología Inglesa y me asombró mucho el leer que su esposo había fallecido. Por ese medio le envío un enorme abrazo para la profesora Susana y a toda su familia.
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